Inscríbete en nuestra lista de correo y recibe las nuevas recetas por e-mail gratis
Se pelan las gambas. Se ponen a cocer con agua las cáscaras, junto con el laurel, el apio y el jerez por espacio de 20 minutos.
Colar el caldo por una servilleta. En un cazo, con un poco de ese caldo sazonado de sal, se cuecen las gambas durante 2 minutos, se escurren bien y se reservan.
Se cortan los huevos por la mitad a lo largo. Se cortan también 6 rodajas de tomate del mismo tamaño que el huevo duro. Se ponen sobre un paño. En un poco de caldo, se disuelve la cola de pescado, que previamente se habrá puesto a remojar en agua fría. Si la gelatina viene en paquete, se disuelve directamente a fuego suave y moviendo bien, en la cantidad de líquido que indique el envase. Una
vez disuelta la cola de pescado, se mezcla con el caldo de cocción de las gambas y se cuela todo. Se eligen 6 moldes individuales alargados o redondos, se echa un poco de caldo en cada uno y se ponen a enfriar sobre hielo. Cuando se ha cuajado la gelatina, se colocan en el centro de cada molde las gambas, a un lado el huevo y al otro el tomate, procurando que no toquen las paredes del molde. Se
rellenan con el resto del caldo y se meten a la nevera por espacio de 3 horas. Cuando vayan a servirse, se desmoldan y se adornan con perifollo.